Escalabilidad de un negocio

Durante estas últimas semanas he estado reflexionando mucho sobre “escalabilidad” de negocios, siendo además uno de los puntos clave de una startup, de cara a atraer inversión privada. Un modelo de negocio escalable supone generar valor, y que el margen de beneficio sea muy amplio,

¿Qué es escalable?

Un negocio escable tiene unos ingresos que aumentan de forma exponencial, pero unos gastos que sólo aumentan de forma lineal. En otras palabras, que una gran facturación (crecimiento de la empresa) sea soportada por el mínimo gasto posible, creando una gran diferencia en el balance ingresos – gastos, con un alto retorno de la inversión. Una empresa enfocada, por ejemplo, al desarrollo de aplicaciones a medida, puede autofinanciarse en función de los clientes que vaya teniendo, pero es un modelo difícil de escalar. El margen de beneficio por cada proyecto, será muy bajo, teniendo en cuenta que hay que cubrir los gastos de personal, que es un mercado competitivo…

Imaginando que una empresa facture X euros por un determinado proyecto, y que la realización de ese proyecto a la empresa le ha costado Y euros, X-Y tenderá a ser mínimo y será complicado de aumentar, por las muchas empresas que sí están dispuestas a tener ese margen tan escaso. Para generar unos beneficios aceptables, el número de proyectos simultáneos y constantes deberá ser muy grande… factor de igual modo complejo, sobre todo en los comienzos o en tiempos de crisis. El negocio puede que dé para vivir, para cubrir gastos y crecer paulatinamente, pero de forma muy probable, dará para poco más.

¿Y cuál es el problema?

Uno de los problemas más graves que me he encontrado de cara a hacer factible ese negocio escalable, es el equipo. Como decía antes, sin equipo, puedes orientar una empresa de servicios y conseguir proyectos, con los que pagar al personal que trabaje en ellos. Pero cuando se trata de negocios basados en un producto (aunque luego se venda como servicio, por ejemplo en el caso del SaaS o cualquier startup típica de internet), el equipo es vital. Ya no sólo para sacar el prototipo, o la beta y comenzar a funcionar, sino para captar la atención (y la financiación) de los inversores. Pocos business angels invierten en proyectos sin equipo consolidado y multidisciplinar, así que es un muro importante.

Para montar el negocio, hace falta dinero para contratar “ayuda”. Para encontrar dinero, hace falta equipo (entre otras cosas) para convencer al inversor. Si hay equipo emprendedor, hace falta mucho menos dinero y es más factible que lo haya, pues se puede tener esa versión inicial funcionando e ir progresando hasta encontrar la financiación necesaria para crecer de forma exponencial.

Qué falló en lo nuestro

El otro día escuchaba un programa de radio titulado “qué falló en lo nuestro” (o cómo conducir de noche), y me pareció un buen título para este post.  El 2009 fue sin duda un año de aprendizaje sin descanso, de muchas lecciones nuevas y, también otras, de recordatorio.

  • Lo bien atado, mejor atado está. Las palabras se las lleva el viento, la buena voluntad puede terminarse de un día para otro. Acuerdos, colaboraciones, tratos… e incluso pactos entre socios, por escrito y definiendo pauta por pauta. Si alguien no hace su trabajo, si alguien no cumple lo pactado… tendrás más seguridad y podrás “tirar de contrato”, si está todo bien definido. Confiar demasiado en la buena voluntad… es mucho lujo.
  • La gente, el mejor tesoro. Dar responsabilidad a personas no adecuadas puede ser una fuente de problemas inagotable. Y ese “no adecuado” puede ser falta de talento, de constancia, de ganas, de visión…  si quieres hacer algo, asegúrate que la gente en la que te vas a apoyar es de fiar, en todos los sentidos. Si no, sigue buscando y busca colaboradores (y trátalos bien) para temas que no comprometan en exceso a la empresa.
  • Saber adaptarse es vital, pero no tener planes significa la muerte. Una empresa o cualquier proyecto emprendedor serio (del que se pretenda vivir), no es un hobbie o un “a ver qué pasa”. Planifica, estima, valora, plantea… y sé realista. Evita el “de aquí a 3 meses, ya veremos”, “vamos viendo sobre la marcha”, “según vayamos viendo”… o no tendrás nunca un rumbo estable, aumentando las posibilidades de fracaso.
  • Analiza y evita impulsos. Una puerta a medio abrir es muy tentadora, pero piensa si realmente puede abrirse del todo. Quizás por poner mucho empeño en ella dejes otras cerradas, pero de apertura más fácil, o otras abiertas en las que no te habías fijado por ese deslumbramiento inicial. En mi caso, por ejemplo, me centré mucho en un proyecto que resultó ser un fracaso (entre otras cosas por no analizar bien los recursos disponibles), y dejé de lado otras cosas que hubieran resultado más productivas.
  • Un proyecto no va a comerse el mundo por ciencia infusa, por bueno que sea. Cada vez que se oye “tengo una idea demoledora, que va a arrasar”, se huele un fracaso.  Sobre todo, porque esa idea hay que llevarla a cabo. Muchas ideas que he oído y otras en las que de algún modo he participado, han quedado en eso, en ideas difusas que el aire se llevó.  Y nadie apostará por ti (compañeros, socios, inversores…) si no ve un proyecto sólido detrás. En videojuegos, es lo que se  conoce como “el misterioso caso del mmorpg” (hablaré de él algún día :P).

Validando (y vendiendo) una idea

El otro día leí un artículo en el que el autor hablaba sobre validar la idea, un punto importante para todo emprendedor. ¿El producto sirve para algo? ¿Lo usaría la gente? ¿por qué? Me pareció un gran post, y estoy muy de acuerdo con él.

¿Cómo validar la idea? Uno mismo tiende a no ser muy objetivo, entre otras cosas porque para mí algo sí puede ser muy útil, pero no para la gran mayoría de la gente. Lo primero es tomar opiniones del entorno cercano, e ir abriendo el abanico poco a poco. En mi caso, nunca he sido profeta en mi tierra (mi entorno está más cerca del 0.1 que del 2.0), pero aún así es muy enriquecedor recibir feedback de todo tipo. Uno de mis proyectos, no se entendía. Sin embargo, en gente más relacionada con internet, sí generaba mucho interés. Y tras “vender” la idea, llega el punto más conflictivo, vender el producto y llevar una ejecución impecable. Otra de las frases que más se escucha es que la idea quizás es lo menos importante, y hay infinidad de ejemplos sobre ello. Ideas muy buenas se han quedado en el camino, fracasando o no llegando donde deberían haber llegado, y otras ideas más “normalitas” generan muchos millones y son startups de éxito. Y en esa ocasión, falló toda esa parte.

Vender, no se vende sólo nada. El fallo más común tiende a ser pensar que tenemos una gran idea, un gran producto que revolucionará el mercado y que, por tanto, se transmitirá por el boca a boca haciéndonos todo el trabajo. Sacaremos el producto, y veremos cómo no se vende por arte de magia. En alguna charla escuché a un experto comentar que, por estadística, un producto similar a otro debe ser 10 veces mejor que el existente, para “convencer” al usuario de que deje de usar lo que ha usado siempre. Si no hay referentes, la cosa puede estar algo más fácil, pero de igual modo se requiere una inversión en marketing muy grande (en tiempo, con una persona dedicada a ello y/o dinero en campañas) para convertirse en algo muy “potente“. Y siempre hay excepciones, pero de forma muy posible, no seremos la excepción.

Producto vs Servicio

El otro día leía en loogic una reflexión sobre orientarse a producto o a servicio, y en cómo esa orientación puede venir dada de la necesidad, de los primeros planes, de contrarestar con otros nuevos… Al iniciar un proyecto empresarial, un punto importante es definir dónde está el modelo de negocio, y si se basa en vender un producto o en ofrecer un servicio. Cada línea tiene sus ventajas, sus inconvenientes…

La orientación a producto es quizás más atractiva para las empresas, pues tienes ventajas muy importantes como mantener una IP o marca, de la que sacar beneficios posteriores, licencias… y dispones de una mayor capacidad creativa. Por contra, trabajar en un producto implica disponer de recursos económicos abundantes, pasando varios meses hasta que éste se pueda comercializar. Y si en algún momento, antes de sacar beneficio o si el producto acaba siendo un fracaso, esos recursos se acaban, como ha pasado en muchas ocasiones, el proyecto termina por morir.

Orientarse a servicios tiene un punto muy fuerte: financiación desde el primer cliente. Sin embargo, conseguirlo no es tarea fácil. Hay que moverse mucho, estar muy atento, hacer mucho networking, contactos, labor comercial, un portfolio… pero una vez tus primeros clientes estén satisfechos y poco a poco se vaya conociendo tu actividad, aumentando la reputación en el sector, asegurarás cierto flujo de caja mínimo. No obstante, en tiempos de crisis puedes sufrir mucho, pues si los clientes no tienen presupuesto para contratarte, al depender totalmente de ellos, estarás algo “vendido”.

Otras empresas, como Undead, optan por un modelo mixto. Y también tiene ciertas ventajas y, como no, sus pegas. Poner tu foco en servicios, desarrollando tus propios productos en paralelo, es una buena idea para financiarse. Pero puede que los servicios no te dejen mucho tiempo para desarrollar el producto, y que tu margen de beneficio no sea lo suficientemente alto como para contratar más gente y asegurar así un buen ritmo en el desarrollo del proyecto interno. Llegar a un equilibrio que te permita abarcar productos y servicios es un logro que puede dar mucho juego y en función de la evolución empresarial, puedes ir inclinándote hacia un lado u otro.

Concursos polémicos 2.0

Ayer en Alzado se desató un “debate” algo subido de tono (grescas) sobre la decisión por parte de la organización de dejar desierto el premio de la convocatoria. La mayoría parece opinar estar en contra del resultado, de los propios organizadores… y alguna persona apoya la moción. En otro concurso parecido, el otro día leía en los comentarios otras opiniones opuestas, tachando a los organizadores de “estafadores”.

Me parece algo curioso. Las condiciones de un concurso me pueden parecer injustas, que no compensan para mí o para mi empresa, que son abusivas… pero de ahí a poner verde a la organización… me parece un comportamiento algo inapropiado, al menos sin medir las palabras y en tono de pataleta. En un evento privado, es la entidad convocante es el “dueño” de ese evento, por lo que, dentro de la legalidad vigente, podrá proponer y definir las bases que quiera. Otra cosa es argumentar que se intenta camuflar como apoyo al emprendedor, o como gesto de buena voluntad… pero como entidad privada o particular, el convocante puede hacer cuanto desee siempre que cumpla la ley y las bases establecidas. Si en algún punto las bases no son claras, o no está bien definido qué implica, siendo un vacío legal, seguiría sin tener consecuencias.

En mi caso participé. Y no me siento estafado si no me dan el premio, bien porque se lo lleve otro o porque quede desierto. En este último caso siempre parece una medida impopular (de hecho me parece que lo es); se tiende a exigir que “nos den dinero” por ciencia divina, por tener una idea o por ser buenos en nuestro trabajo. También, el otro día alguien se quejaba en un blog de un BA que se sentía ofendido cuando éstos le pedían que también él se implicase dejando su trabajo e invirtiendo un poco de su dinero. Argumentaba que le tenían que dar dinero por “ser él”, sin ningún estudio, planning o compromiso. No sé si la gente quiere hacerse millonario con poco trabajo o en muy poco tiempo, pero es algo para reflexionar, según mi entender. Me puede parecer bien que se apoye al emprendendor, mal que no se le apoye… pero exigir (con aires de grandeza futura) a entidades privadas tal fin, con un comportamiento altruista…

Tiempo completo, tiempo parcial

Si quieres tener una oportunidad, dedícate a full-time“. Este consejo es muy escuchado por emprendedores (empresarios) que han llegado muy alto y durante estos meses me he dado cuenta de la gran verdad que residía en él. Cuando se tiene un espíritu inquieto, una motivación especial por emprender, por crear nuevas cosas… se tiende a pensar en el lado cómodo, continuar con un trabajo por cuenta ajena y, en ratos libres, dedicarle algo de tiempo a ese “negocio”. En otros negocios puede que sí sea más compatible, pero en proyectos de internet orientados a ser una start up o empresa de base tecnológica enfocada a producto, creo que es una apuesta segura de fracaso. Y la aplicación web o proyecto puede que vaya bien, que tenga usuarios, que haya movimiento… incluso que genere algún ingreso con el que permitirse algún capricho o auto-empleo, pero nunca será un negocio empresarial.

Hace alrededor de un año y tres meses que dejé mi trabajo para emprender Undead, formalizada desde Abril del 2009 como empresa. Vamos dando pasos muy pequeños, pero me hubiera resultado imposible crear la compañía llegando a casa a las 7 de la tarde, en el mejor de los casos. Es más, si dedicándose en cuerpo y alma es muy difícil triunfar, a part-time es, cuanto menos, crearse castillos de arena. Como decía antes, al principio se suele ser muy optimista, trazar grandes planes, crearse muchas ilusiones… y confiar en que la cosa cuaje para vivir de ello. Pero el tiempo es limitado, las ganas se merman, todo se complica… y ese castillo termina por derrumbarse. A nivel personal y con otras personas, he participado en varios proyectos, que acabaron fracasando precisamente por este motivo. Para el futuro, otra lección ya constatada es que no participaré en ningúna propuesta en el que los promotores no se comprometan a desvivirse por el proyecto. (Otro día hablaré del pacto de socios).

Como otras visiones más de por qué si se quiere tener una oportunidad hay que apostar por ello con todo tu tiempo,

  • Desarrollar un buen producto en horas libres, es complicado. Los competidores tienen muchos recursos, se dedican a ello… y lo que tú tardarías 5 meses en implementar, ellos lo tienen en unas semanas. ¿Cómo vas a competir con ello?
  • Reuniones, eventos, estudiar la competencia, analizar el rumbo… no sólo es la técnica. Tiempo, tiempo, tiempo… y mucho en horario laboral.
  • Estar centrado es muy importante. Por mucha disciplina que adquieras y seas constante, entre tu trabajo, tu familia… es muy probable que lo acabes dejando de lado.
  • Si necesitas inversión, por descontado que tendrás que tirar con recursos propios y las FFF (aunque sea para que te paguen las facturas que tú no puedes pagar). Pero de forma muy posible, te haga falta más, y no convencerás a ningún inversor si todo tu equipo (y tú el primero) no está volcado. (También doy fe personal)

Otras opiniones acerca de todo esto, François Derbaix, Fernando Encinar, Jesús Encinar, Rodolfo Carpintier. Y, por supuesto, muchas más opiniones que buscando un poco por la red o leyendo blogs de empresarios / inversores / emprendedores se pueden encontrar.