La desdicha de la multitarea
Programo, diseño, gestiono, administro, maqueto, configuro, analizo, presupuesto, estimo, valoro, dirigo, pienso, planeo, vuelvo a programar, vendo… Desde que comencé la aventura empresarial y cada vez más, mi lista de tareas diarias, a parte de estar bien llena, tiende a ser muy variopinta. Aunque intento ser lo más organizado posible, hay un sinfín de cosas que poco tienen que ver las unas con las otras, así que la multitarea se convierte en algo común cada día, resultando muchos de ellos, agotadores. Requiere tener muchas cosas en la cabeza de forma simultánea (y apuntarlas para que no se pasen por alto), ir estableciendo prioridades, ser metódico… mucha concentración. Aún así, siempre van quedando cosas en el tintero (no dar abasto) y es algo que sólo se puede ir solucionado con socios (delegar, repartir carga) y/o muchos ingresos (para sufragar los gastos de ese personal o roles que faltan).
El punto positivo es que a base de “pegarte” con cosas que en muchos casos no dominas, aprendes de forma constante y variada, siendo una experiencia enriquecedora. Pero…
