10/11/2011
Empresariales, Management
Bitácoras
Cuántas veces nos hemos visto obligados a decir esta frase. Cuántas veces, por el contrario, tan sólo la hemos pensado. Y si la diferencia es grande…
Saber detectar errores es una tarea crucial. Al principio, eres un poco más torpe, más lento, pero con el tiempo comienzas a localizar posibles defectos de forma casi automática, observando por encima. Fijas la vista y sabes si algo va mal. Con el tiempo también, aprendes a decir “no“, a filtrar, a saber qué tienes que hacer, cómo lo tienes que hacer y cuándo lo tienes que hacer. Y aprendes a decir “esto no funciona“. Antes, tenías ese mismo pensamiento, pero no lo decías, esperabas a que algo cambiase. Dabas muchas oportunidades, confiabas en que eso que no funcionaba, comenzaría a funcionar, más temprano que tarde. Tenías fe, y retrasabas decirlo. Ahora tienes claro que si algo no funciona, tienes que cambiarlo. Analizas, valoras la situación y sabes que no merece la pena seguir invirtiendo en ello, pues intuyes que son fallos sistemáticos, de raíz. Los tienes acotados, definidos, y empiezas a esbozar soluciones. Lamentándote no consigues nada, así que pones toda tu mente a trabajar en ello, pensando cambios, modificaciones, alternativas. Y encuentras una solución. Es posible que no haya una solución perfecta, pero la irás refinando. O si te has equivocado otra vez, seguirás aprendiendo, y volverás a reemplazarla por otra mejor. Si esto no funciona, asúmelo, dilo en alto, comunícalo y busca soluciones; si esto no funciona, cámbialo.
23/03/2010
Emprender
Bitácoras
Programo, diseño, gestiono, administro, maqueto, configuro, analizo, presupuesto, estimo, valoro, dirigo, pienso, planeo, vuelvo a programar, vendo… Desde que comencé la aventura empresarial y cada vez más, mi lista de tareas diarias, a parte de estar bien llena, tiende a ser muy variopinta. Aunque intento ser lo más organizado posible, hay un sinfín de cosas que poco tienen que ver las unas con las otras, así que la multitarea se convierte en algo común cada día, resultando muchos de ellos, agotadores. Requiere tener muchas cosas en la cabeza de forma simultánea (y apuntarlas para que no se pasen por alto), ir estableciendo prioridades, ser metódico… mucha concentración. Aún así, siempre van quedando cosas en el tintero (no dar abasto) y es algo que sólo se puede ir solucionado con socios (delegar, repartir carga) y/o muchos ingresos (para sufragar los gastos de ese personal o roles que faltan).
El punto positivo es que a base de “pegarte” con cosas que en muchos casos no dominas, aprendes de forma constante y variada, siendo una experiencia enriquecedora. Pero…
23/12/2009
Emprender
Bitácoras
23 de Diciembre. Finaliza el año y toca hacer recuento de todo lo aprendido, revisar los errores cometidos y tomar nota de ellos, ver los puntos positivos y basar en ellos el optimismo. Me parece increíble las cosas que he ido aprendiendo sobre la marcha, muchas de ellas fruto de equivocaciones. Y es que va a resultar verdad el dicho de “se aprende más del fracaso que de las victorias“.
Hoy recibía un boletín informativo, enviado por una empresa de coaching empresarial (nuevo palabro que también he aprendido este año) conocida hará unos meses, en un encuentro de empresarios. El texto estaba interesante, planteando preguntas como ¿Qué has aprendido por no alcanzar tus objetivos? ó ¿Está tu proyecto donde habías planificado?
Entre lo aprendido, infinidad de detalles, de conceptos, de pautas… que iré comentando en otros post… :P En cuanto a la segunda pregunta, los proyectos no se han dado mal, pero no se han cumplido las previsiones, así que hay mucho que analizar y que seguir mejorando. En estos días, tiempo para reflexionar. :P