El spam como mal de inmigrantes analógicos
Últimamente vengo observando ciertas prácticas nada recomendables, y me parece curioso el punto común de los “practicantes”: inmigrantes analógicos recién llegados al medio digital. Con este “palabro” me refiero a las personas que han adoptado internet como medio “ajeno” o como una oportunidad más, en contraposición a los nativos digitales, que han nacido o se han metido en el mundo digital desde sus inicios, evolucionando con él. (Por supuesto, sin connotaciones despectivas ;)
El caso es que la práctica observada consiste en registrarse en una red social (vertical o profesional, de forma mayoritaria), meterse en grupos y postear en ellos siempre los mismos mensajes, como si se tratara de un bot. En algunas ocasiones los mensajes son “spam” camuflado, preguntando o argumentando las bondades acerca de un producto / servicio que, curiosamente, su empresa ofrece, pero sin el mínimo tono de debate. Y en otras ocasiones, el anuncio es directo, sin ningún maquillaje.
Igual que con el spam masivo al correo, es algo que causa muy mala impresión. Es molesto, demuestra una obsesión (o desesperación) por vender y no contribuye a generar una buena imagen ni a dar pie al networking. Eso no es (un buen) marketing…