Xperia 8, de 1.6 a 2.3.5
Dicen que una vez que pruebas algo, no puedes parar. La iniciación con el HTC Desire me encantó, y ayer me puse a tocar un Xperia 8, que tengo por casa. La experiencia de usuario con la versión 1.6 de Android no puede ser más nefasta: control táctil insufrible, organización caótica… Cuando lo pruebas, casi te da la sensación de usar un Symbian actualizado. Así que manos a la obra…
Buscando aquí y allá, fui recopilando información (hay que ver lo que se echa de menos un tutorial con todos los pasos, sirva este post de repaso) y lo primero que había que hacer era actualizar a la 2.1 (aunque posiblemente pudiera funcionar el rooteo con la 1.6) mediante el software oficial de Sony-Ericsson (descargable desde su página). Como suele ser habitual, este tipo de software tiende a infumable malo, pero…
Con la 2.1 cargada (tal versión sigue siendo bastante parca) tocaba hacerse root. Para ello, había que instalar el programa superoneclick, conectar el teléfono al PC (sólo para carga, activando el modo debug por USB y con los drivers Android instalados) y darle al botón “root“. Después había que instalar el BusyBox y el xRecovery, transfieriendo varios archivos (reemplazándolos si existieran) según este tutorial (hasta el paso 6).
Por último, siguiendo los mismos pasos en el xRecovery que con el Desire (copiar la ROM a la tarjeta SD, limpiar datos y caché e instalar desde el zip copiado con la ROM), quedaría instalar la versión definitiva. Buscando en Google también se encuentran muchas, yo elegí GingerCyborg v005, con la 2.3.5 de Android y la verdad es que también parece funcionar de maravilla.
Ahora me queda probar en ambos dispositivos qué tal van las aplicaciones desarrolladas en Flex. En las versiones anteriores, entre los problemas con el espacio de la memoria interna y el rendimiento general de Adobe Air, se hacía prácticamente imposible hacer algo trabajado, que pudiera funcionar de forma fluida. A ver, a ver…