Adaptabilidad: reinventarse o morir

El otro día vía streaming escuche una reflexión acerca de la flexibilidad que debe tener una empresa y, por tanto, el emprendedor que esté detrás. Es un consejo muy escuchado, “adaptarse a los cambios, a las oportunidades, a las dificultades“. Y también forma parte de las lecciones aprendidas.

Una idea o un negocio, puede estar bien pensado, ser bueno. Pero por muchos motivos, puede que no cuaje. ¿Qué hacer entonces? ¿Seguir insistiendo? ¿Reinventarse y enfocarse a algo más inmediato o productivo? En otro post reflexionaba sobre los pros y contras de centrarse en producto o servicio. En mi caso, mi idea inicial estaba muy enfilada a producto, viendo más tarde la posibilidad de abordar, de forma tímida, proyectos de terceros. Más tarde aún, la empresa se reorientaba fuertemente a servicios. Y dentro de los servicios, a aquellos más potenciales. El plan de negocio, aún si se estima con mucho realismo y negatividad, tiende a quedarse incluso por debajo de lo planeado o simplemente puede que no funcione. Así que hay que agudizar los sentidos y estar siempre preparado para tomar decisiones sobre la marcha, adaptándose a las necesidades, a los nuevos mercados que puedan surgir… En nuestro caso, por ejemplo, el marketing digital / móvil orientado a videojuegos (y aplicaciones) está resultando ser fuente de muchas propuestas, vía de negocio que a priori no contemplaba.

Y, analizando, sin esa adaptabilidad y evolución contínua, hubiera sido imposible. Muchas empresas han muerto por no saber adaptarse, por agarrarse a un clavo ardiendo o esperando alguna fuente milagrosa que haga funcionar lo que no funciona, siendo aplicable a todo sector y extrapolable también a industrias como la discográfica.

Encontrar socios, completar un equipo y otras tareas imposibles

Desde hace mucho, mucho tiempo… he tratado de encontrar socios de diferentes perfiles, de completar un equipo emprendedor sólido y comprometido. De hecho, es una asignatura pendiente, una “espina” que me está costando quitar. Emprender en solitario puede convertirse en un suicidio, sobre todo cuando no tienes capital y tu proyecto requiere de habilidades que tú no tienes. Así que no queda otra que trabajar en equipo, también por la robustez que eso puede llegar a dar (puntos de vista, opiniones especializadas, reparto de tareas…) Pero.. ¿con quién asociarse entonces?

Varios años atrás se daban situaciones insólitas. Gente que venía, volvía, se iba… y cuando es un hobbie, no importa demasiado (o sí, pero es menos drástico). Cuando tienes en mente una empresa, es desquiciante. Alguien se va en un momento crítico y… o, simplemente, el tiempo pasa sin que haga su trabajo. Durante este último año he aprendido mucho, quizás a “base de palos”, y poco a poco he ido afinando el criterio de confianza: en quién puedes confiar, en quién no, para qué sí, para qué no… y encontrar a alguien que comparta tu visión, tus ganas, tus inquietudes… es muy complicado. Trabajadores con contrato indefinido, los hay de mucho talento y aptitudes, pero emprendedores

¿Dónde buscar? En mi entorno cercano, imposible, no hay. En internet, las aproximaciones nunca dieron resultado, incluso publicando en sitios como comunidades temáticas, linkedin… El boca a boca, tampoco parece muy efectivo… y a través de contactos directos, poco (algo) se ha logrado. Hará alguna semana, una compañera empresaria me sugirió que buscara en las facultades. Todavía no he probado con ello, así que todo se andará (asaltemos bellas artes!). También he observado que determinados perfiles son más “voluntariosos” que otros: los programadores tienen más inquietud por emprender, pero los creativos o comerciales, tienen intereses más inmediatos, por lo general.

Y si es difícil completar el equipo con una persona… cuando tienes un esbozo y te hace faltan varias más, o al menos un par, la cosa ya tiende a infinito. No obstante, nunca se pierde la esperanza; seguiremos insistiendo.

Producto vs Servicio

El otro día leía en loogic una reflexión sobre orientarse a producto o a servicio, y en cómo esa orientación puede venir dada de la necesidad, de los primeros planes, de contrarestar con otros nuevos… Al iniciar un proyecto empresarial, un punto importante es definir dónde está el modelo de negocio, y si se basa en vender un producto o en ofrecer un servicio. Cada línea tiene sus ventajas, sus inconvenientes…

La orientación a producto es quizás más atractiva para las empresas, pues tienes ventajas muy importantes como mantener una IP o marca, de la que sacar beneficios posteriores, licencias… y dispones de una mayor capacidad creativa. Por contra, trabajar en un producto implica disponer de recursos económicos abundantes, pasando varios meses hasta que éste se pueda comercializar. Y si en algún momento, antes de sacar beneficio o si el producto acaba siendo un fracaso, esos recursos se acaban, como ha pasado en muchas ocasiones, el proyecto termina por morir.

Orientarse a servicios tiene un punto muy fuerte: financiación desde el primer cliente. Sin embargo, conseguirlo no es tarea fácil. Hay que moverse mucho, estar muy atento, hacer mucho networking, contactos, labor comercial, un portfolio… pero una vez tus primeros clientes estén satisfechos y poco a poco se vaya conociendo tu actividad, aumentando la reputación en el sector, asegurarás cierto flujo de caja mínimo. No obstante, en tiempos de crisis puedes sufrir mucho, pues si los clientes no tienen presupuesto para contratarte, al depender totalmente de ellos, estarás algo “vendido”.

Otras empresas, como Undead, optan por un modelo mixto. Y también tiene ciertas ventajas y, como no, sus pegas. Poner tu foco en servicios, desarrollando tus propios productos en paralelo, es una buena idea para financiarse. Pero puede que los servicios no te dejen mucho tiempo para desarrollar el producto, y que tu margen de beneficio no sea lo suficientemente alto como para contratar más gente y asegurar así un buen ritmo en el desarrollo del proyecto interno. Llegar a un equilibrio que te permita abarcar productos y servicios es un logro que puede dar mucho juego y en función de la evolución empresarial, puedes ir inclinándote hacia un lado u otro.

Tiempo completo, tiempo parcial

Si quieres tener una oportunidad, dedícate a full-time“. Este consejo es muy escuchado por emprendedores (empresarios) que han llegado muy alto y durante estos meses me he dado cuenta de la gran verdad que residía en él. Cuando se tiene un espíritu inquieto, una motivación especial por emprender, por crear nuevas cosas… se tiende a pensar en el lado cómodo, continuar con un trabajo por cuenta ajena y, en ratos libres, dedicarle algo de tiempo a ese “negocio”. En otros negocios puede que sí sea más compatible, pero en proyectos de internet orientados a ser una start up o empresa de base tecnológica enfocada a producto, creo que es una apuesta segura de fracaso. Y la aplicación web o proyecto puede que vaya bien, que tenga usuarios, que haya movimiento… incluso que genere algún ingreso con el que permitirse algún capricho o auto-empleo, pero nunca será un negocio empresarial.

Hace alrededor de un año y tres meses que dejé mi trabajo para emprender Undead, formalizada desde Abril del 2009 como empresa. Vamos dando pasos muy pequeños, pero me hubiera resultado imposible crear la compañía llegando a casa a las 7 de la tarde, en el mejor de los casos. Es más, si dedicándose en cuerpo y alma es muy difícil triunfar, a part-time es, cuanto menos, crearse castillos de arena. Como decía antes, al principio se suele ser muy optimista, trazar grandes planes, crearse muchas ilusiones… y confiar en que la cosa cuaje para vivir de ello. Pero el tiempo es limitado, las ganas se merman, todo se complica… y ese castillo termina por derrumbarse. A nivel personal y con otras personas, he participado en varios proyectos, que acabaron fracasando precisamente por este motivo. Para el futuro, otra lección ya constatada es que no participaré en ningúna propuesta en el que los promotores no se comprometan a desvivirse por el proyecto. (Otro día hablaré del pacto de socios).

Como otras visiones más de por qué si se quiere tener una oportunidad hay que apostar por ello con todo tu tiempo,

  • Desarrollar un buen producto en horas libres, es complicado. Los competidores tienen muchos recursos, se dedican a ello… y lo que tú tardarías 5 meses en implementar, ellos lo tienen en unas semanas. ¿Cómo vas a competir con ello?
  • Reuniones, eventos, estudiar la competencia, analizar el rumbo… no sólo es la técnica. Tiempo, tiempo, tiempo… y mucho en horario laboral.
  • Estar centrado es muy importante. Por mucha disciplina que adquieras y seas constante, entre tu trabajo, tu familia… es muy probable que lo acabes dejando de lado.
  • Si necesitas inversión, por descontado que tendrás que tirar con recursos propios y las FFF (aunque sea para que te paguen las facturas que tú no puedes pagar). Pero de forma muy posible, te haga falta más, y no convencerás a ningún inversor si todo tu equipo (y tú el primero) no está volcado. (También doy fe personal)

Otras opiniones acerca de todo esto, François Derbaix, Fernando Encinar, Jesús Encinar, Rodolfo Carpintier. Y, por supuesto, muchas más opiniones que buscando un poco por la red o leyendo blogs de empresarios / inversores / emprendedores se pueden encontrar.

Tiempo de reflexión

23 de Diciembre. Finaliza el año y toca hacer recuento de todo lo aprendido, revisar los errores cometidos y tomar nota de ellos, ver los puntos positivos y basar en ellos el optimismo. Me parece increíble las cosas que he ido aprendiendo sobre la marcha, muchas de ellas fruto de equivocaciones. Y es que va a resultar verdad el dicho de “se aprende más del fracaso que de las victorias“.

Hoy recibía un boletín informativo, enviado por una empresa de coaching empresarial (nuevo palabro que también he aprendido este año) conocida hará unos meses, en un encuentro de empresarios. El texto estaba interesante, planteando preguntas como ¿Qué has aprendido por no alcanzar tus objetivos? ó ¿Está tu proyecto donde habías planificado?

Entre lo aprendido, infinidad de detalles, de conceptos, de pautas… que iré comentando en otros post… :P En cuanto a la segunda pregunta, los proyectos no se han dado mal, pero no se han cumplido las previsiones, así que hay mucho que analizar y que seguir mejorando. En estos días, tiempo para reflexionar. :P