28/03/2012
Reflexiones
Bitácoras
Estos días parece que la cosa anda caliente, más aún en la víspera de una huelga general. Gente que la apoya, gente que la secundará, gente que pasa, gente que está en desacuerdo. Más allá de estar a favor o en contra, los españoles tienen claro que los problemas son de un gobierno u otro, de Europa, del capitalismo salvaje… pero a pocos se les ocurre pensar que tal vez la culpa de la crisis también esté en nosotros.
El otro día leía en internet que una empresa despidió a un trabajador y la mayoría de comentarios hacían alusión a la poca verguenza de la empresa. Esto podría ser comprensible, pero el hecho curioso es que el despido fue por estar demasiados días de baja, casi la mitad de los días laborables por enfermedad común y, curiosamente, en fechas señaladas: Navidad, Año Nuevo, Reyes… Es decir, que el trabajador (por decir algo) camufló sus vacaciones como bajas, de forma más que probable. ¿Despido porque sí?
Muchas de las quejas de la reforma vienen por la poca protección de los trabajadores, por la pérdida de derechos. En la mentalidad arraigada de la gente está conseguir un trabajo (si es de funcionario, mejor), conservarlo hasta la jubilación y pasar los días trabajando y/o llendo a trabajar lo menos posible. Nadie piensa que su puesto de trabajo tiene que ganárselo día a día, siendo el mejor. Para qué si puede conseguir un sueldo vitalicio por contrato, de tal manera que la empresa tenga muchas dificultades para despedirle si no le convence. Ir al paro no debería ser un drama, sino una oportunidad para cambiar de aires, para crecer en otra empresa y dar lo mejor de ti mismo. Pero si nadie te quiere… Entiendo que con 50 años, a pocos sitios vas a ir, pero al final pasa lo de siempre, justos por pecadores, con las grandes empresas aprovechándose de la legalidad… así que el cambio de mentalidad debe ser general. Pero tal y como son…
La ley de emprendedores no pinta nada bien; sobre todo porque las medidas van a tender a ser poco o nada efectivas. Igual alguna cosa mejorará, pero desde luego está muy lejos de verse. No somos competitivos y el planteamiento está equivocado. Y así, no hay manera de levantar un país, tampoco con huelgas.
06/12/2011
Eventos, Videojuegos
Bitácoras
La semana pasada participé en la segunda edición de Playlab, una especie de “Jam” o taller enfocado a la creación de un videojuego, que tenía como tema “Interviniendo en los Sistemas % Economía Global“. Las “compos rápidas” suelen caracterizarse por tener temas muy abstractos, genéricos, difusos, abiertos o interpretables, de tal manera que hay que poner la imaginación y la creatividad a la máxima potencia, y en este caso, aunque se trataba más de un taller colaborativo que de una compo, el concepto podía dar también mucho de sí. Me incorporé a mitad de taller, para apoyar al grupo en el área de programación, pero mi charla inicial la orienté a tips relacionados con la organización, basándome un poco en las conclusiones sacadas en todas las jams en las que he participado. Fue muy curioso ver cómo estaban trabajando, descubrir aquello que iban teniendo en mente y aportar mi visión también a nivel de diseño y producción. Por la filosofía del taller, sólo sentamos las bases de un proyecto futuro, pero fue muy enriquecedor charlar sobre la crisis, la economía, la situación actual… en un marco colaborativo, reflexivo y practicamente sin hitos marcados.
El proyecto en sí, consistía en llevar a cabo acciones sociales, a partir de su gestión en una plataforma web, al estilo de un browser game. Un concepto de juego realmente interesante, tanto a nivel de jugabilidad como a nivel social, de cosas que se pueden hacer para “hackear” el sistema.
Por último, reseñar el cuido por parte de la organización y la calidad humana y técnica de los participantes y compañeros. Y muchas ganas de volver a San Sebastián…
13/04/2010
Empresariales
Bitácoras
Por linkedin se pueden encontrar debates interesantes en los numerosos grupos profesionales que existen. El otro día, leía uno acerca de lo que cuesta cerrar un negocio o una venta, y es algo que comentaba la semana pasada con un colega. La situación de crisis ha influido mucho en esto: hace año y medio cerrabas proyectos con mucha más facilidad, pero en los últimos meses todas las operaciones se miran con lupa, intentando reducir cada inversión al mínimo. Negociaciones que antes tardaban pocas semanas, ahora se extienden a lo largo de varios meses… tendiendo algunas incluso al año. Otras propuestas directamente han sido rechazadas por precio, aun cuando estaban por debajo del mercado. Todo tiende a retrasarse…
Eso hace que cada venta cerrada se sienta de un modo especial, y que se tengan que dedicar más esfuerzos a temas comerciales. Es una de las cosas que va llamando mi atención, porque mucho tiempo que antes dedicaba a tareas técnicas he pasado a dedicar a otras tareas más relacionadas con propuestas, búsqueda activa de clientes… no deja de ser “curioso” y algo desesperante: tener mil cosas en el aire y ninguna en mano de forma inmediata.
16/02/2010
Emprender, Empresariales
Bitácoras
El otro día vía streaming escuche una reflexión acerca de la flexibilidad que debe tener una empresa y, por tanto, el emprendedor que esté detrás. Es un consejo muy escuchado, “adaptarse a los cambios, a las oportunidades, a las dificultades“. Y también forma parte de las lecciones aprendidas.
Una idea o un negocio, puede estar bien pensado, ser bueno. Pero por muchos motivos, puede que no cuaje. ¿Qué hacer entonces? ¿Seguir insistiendo? ¿Reinventarse y enfocarse a algo más inmediato o productivo? En otro post reflexionaba sobre los pros y contras de centrarse en producto o servicio. En mi caso, mi idea inicial estaba muy enfilada a producto, viendo más tarde la posibilidad de abordar, de forma tímida, proyectos de terceros. Más tarde aún, la empresa se reorientaba fuertemente a servicios. Y dentro de los servicios, a aquellos más potenciales. El plan de negocio, aún si se estima con mucho realismo y negatividad, tiende a quedarse incluso por debajo de lo planeado o simplemente puede que no funcione. Así que hay que agudizar los sentidos y estar siempre preparado para tomar decisiones sobre la marcha, adaptándose a las necesidades, a los nuevos mercados que puedan surgir… En nuestro caso, por ejemplo, el marketing digital / móvil orientado a videojuegos (y aplicaciones) está resultando ser fuente de muchas propuestas, vía de negocio que a priori no contemplaba.
Y, analizando, sin esa adaptabilidad y evolución contínua, hubiera sido imposible. Muchas empresas han muerto por no saber adaptarse, por agarrarse a un clavo ardiendo o esperando alguna fuente milagrosa que haga funcionar lo que no funciona, siendo aplicable a todo sector y extrapolable también a industrias como la discográfica.