31/03/2010
Management
Bitácoras
A principios de mes, comentaba en qué falló en lo nuestro que una idea no vale mucho por sí misma, contando más bien el hecho de (cómo) llevarla a cabo. En muchos foros, por comentarios de conocidos… se suele oír que se tiene una idea genial, que por lo general suele ser bastante “laboriosa” de materializar. El caso es que el inventor de esa idea cree que será un gran proyecto, que renovará lo que hay en el mercado y generará muchos ingresos que repartirá entre aquellos que colaboren en tan tremendo juegazo. Además, creará una de las mejores empresas del país, con proyección internacional y éxito asegurado.
Pero el punto “conflictivo” viene cuando observas que tiene poca experiencia (o incluso ninguna) en el sector, que va a dedicar sólo el tiempo libre (a lo sumo), que no cuenta con más recursos que un hosting (en algunos casos, gratuito), que tiene algún programador también a tiempo más que parcial…. En otras palabras, cuando ves que sólo es una efímera ilusión. No obstante, el “emprendedor” consigue los primeros colaboradores y se comienzan a hacer cosillas. Pero el proyecto necesita muchas horas, mucha planificación, muchas personas, mucho sacrificio… y no parece ser cosa de dos días como se había pensando en un principio. Y el tiempo pasa, los avances cada vez son menores.. y tras varios meses el equipo se da cuenta de que el proyecto no marcha, que aparte de las magias, está todo por hacer. ¡Con lo bien que pintaba! Una lástima, pero el juego se cancela… y queda en el olvido… con poco más que unos bocetos.
En el caso del mmorpg es especialmente llamativo, pero no hace falta que el proyecto sea un juego, ni tan siquiera que sea un mega proyecto. Soñar está bien, pensar en grande, también; pero hay que tener los pies en el suelo, analizar los recursos (materiales, temporales, personales…) que se tienen, estudiar lo que implica, lo que estamos dispuestos a aportar (de verdad) y hacer algo en coherencia. Idear un proyecto revolucionario no sirve de nada si no se puede llevar a cabo, por el motivo que sea. Y cuanto más pasan los años (y los proyectos), más cuenta me doy de ello.
23/03/2010
Emprender
Bitácoras
Programo, diseño, gestiono, administro, maqueto, configuro, analizo, presupuesto, estimo, valoro, dirigo, pienso, planeo, vuelvo a programar, vendo… Desde que comencé la aventura empresarial y cada vez más, mi lista de tareas diarias, a parte de estar bien llena, tiende a ser muy variopinta. Aunque intento ser lo más organizado posible, hay un sinfín de cosas que poco tienen que ver las unas con las otras, así que la multitarea se convierte en algo común cada día, resultando muchos de ellos, agotadores. Requiere tener muchas cosas en la cabeza de forma simultánea (y apuntarlas para que no se pasen por alto), ir estableciendo prioridades, ser metódico… mucha concentración. Aún así, siempre van quedando cosas en el tintero (no dar abasto) y es algo que sólo se puede ir solucionado con socios (delegar, repartir carga) y/o muchos ingresos (para sufragar los gastos de ese personal o roles que faltan).
El punto positivo es que a base de “pegarte” con cosas que en muchos casos no dominas, aprendes de forma constante y variada, siendo una experiencia enriquecedora. Pero…
14/03/2010
Marketing
Bitácoras
Dentro de poco, asistiré a un seminario sobre técnicas de venta, y algo que me llama mucho la atención es la forma de actuar de algunas empresas. Quizás con ese foco en producir ventas en serie, se olvidan del trato cercano y directo… y no sé si tendrán éxito o no, pero particularmente no me causan buenas sensaciones.
Desde que fundé la empresa, he recibido multitud de cartas con información comercial, en muchos casos de productos que por nuestra naturaleza, no necesitamos de forma obvia. En otros casos, investigando un poco, se llegaría a la misma conclusión. Y, por último, algunos servicios que si bien son una necesidad, no he prestado mucha atención por las formas en el contacto. Pero sea cual sea el servicio, la reflexión que me hago es que en general, hay empresas pendientes del registro mercantil, donde tienen una fuente para envíar su publicidad, sin filtro alguno. Y algunos casos, con envíos sistemáticos y muy habituales, son algo pesados. Otras empresas se lo “curran” más y, en lugar de enviar sólo cartas genéricas, envían algunas muestras de producto gratuitas. Y si además van acompañadas con una carta algo más personalizada, la impresión puede cambiar de forma radical.
En otro ámbito, también me llama la atención las empresas que al entregarles (o coger) tu tarjeta de visita, te añaden a una lista de correo para mandarte correos, en plan email marketing. Y del mismo modo, en muchos casos no se han molestado ni en mirar tu página web para ver a qué te dedicas. Entiendo que mandar emails personalizados y/o propuestas adaptadas cuesta mucho tiempo, pero creo que aunque ese retorno de la inversión sea escaso, merece la pena por esa impresión que se crea en la otra persona. Me fiaría mucho más de alguien que me escribe con conocimiento de causa, que de alguien que ha metido mi correo en una base de datos y no se ha preocupado de más.
Y otro caso es el spam puro y duro, recopilación del email de la web.. y… :S Me pregunto quién logrará vender a través de esta técnica… y si no es productivo.. por qué seguir con ello?
04/03/2010
Emprender, Management
Bitácoras
El otro día escuchaba un programa de radio titulado “qué falló en lo nuestro” (o cómo conducir de noche), y me pareció un buen título para este post. El 2009 fue sin duda un año de aprendizaje sin descanso, de muchas lecciones nuevas y, también otras, de recordatorio.
- Lo bien atado, mejor atado está. Las palabras se las lleva el viento, la buena voluntad puede terminarse de un día para otro. Acuerdos, colaboraciones, tratos… e incluso pactos entre socios, por escrito y definiendo pauta por pauta. Si alguien no hace su trabajo, si alguien no cumple lo pactado… tendrás más seguridad y podrás “tirar de contrato”, si está todo bien definido. Confiar demasiado en la buena voluntad… es mucho lujo.
- La gente, el mejor tesoro. Dar responsabilidad a personas no adecuadas puede ser una fuente de problemas inagotable. Y ese “no adecuado” puede ser falta de talento, de constancia, de ganas, de visión… si quieres hacer algo, asegúrate que la gente en la que te vas a apoyar es de fiar, en todos los sentidos. Si no, sigue buscando y busca colaboradores (y trátalos bien) para temas que no comprometan en exceso a la empresa.
- Saber adaptarse es vital, pero no tener planes significa la muerte. Una empresa o cualquier proyecto emprendedor serio (del que se pretenda vivir), no es un hobbie o un “a ver qué pasa”. Planifica, estima, valora, plantea… y sé realista. Evita el “de aquí a 3 meses, ya veremos”, “vamos viendo sobre la marcha”, “según vayamos viendo”… o no tendrás nunca un rumbo estable, aumentando las posibilidades de fracaso.
- Analiza y evita impulsos. Una puerta a medio abrir es muy tentadora, pero piensa si realmente puede abrirse del todo. Quizás por poner mucho empeño en ella dejes otras cerradas, pero de apertura más fácil, o otras abiertas en las que no te habías fijado por ese deslumbramiento inicial. En mi caso, por ejemplo, me centré mucho en un proyecto que resultó ser un fracaso (entre otras cosas por no analizar bien los recursos disponibles), y dejé de lado otras cosas que hubieran resultado más productivas.
- Un proyecto no va a comerse el mundo por ciencia infusa, por bueno que sea. Cada vez que se oye “tengo una idea demoledora, que va a arrasar”, se huele un fracaso. Sobre todo, porque esa idea hay que llevarla a cabo. Muchas ideas que he oído y otras en las que de algún modo he participado, han quedado en eso, en ideas difusas que el aire se llevó. Y nadie apostará por ti (compañeros, socios, inversores…) si no ve un proyecto sólido detrás. En videojuegos, es lo que se conoce como “el misterioso caso del mmorpg” (hablaré de él algún día :P).
01/03/2010
Emprender
Bitácoras
El triunfo empresarial no llega en un instante. Ni en días, ni posiblemente, en meses o años. Emprender es una carrera de fondo. Y vas consiguiendo pequeñas cosas, superando metas cercanas, pero “la meta” todavía está ahí, esperando, impasible. Por cada puerta que se abre, otras muchas se cierran, algunos apoyos vienen, pero otros muchos se van y el éxito parece resistirse. La financiación aprieta, los recursos escasean… y todavía te queda camino, muchos kilómetros por recorrer. Sigues saltando obstáculos, vallas, charcos… incluso te paras, alzas la vista y optas por tomar otra ruta. Pero continúas incansable, con la tenacidad de los triunfadores. Cada vez que tropiezas, tomas aliento y te levantas con una fuerza mayor, con una lección aprendida. Soportas la lluvia, el mal tiempo, el calor… y todo lo que pueda venir, sin dejar de moverte, sin dejar a avanzar. Resistes, sigues ahí, corriendo. Vuelves a alzar la vista y, esta vez, te das cuenta de que lo has conseguido: la meta está justo enfrente, es para ti. Pero no te conformas, y vuelves a correr…